David Gray - White ladder

Asombrosa “re-entrè” en el mundo comercial de este músico con vocación desesperantemente urbanita; despertar maravilloso de quien claramente se ve que ha nacido para esto de componer con independencia de si te da o no para llevarte algo a la boca…
Habrá quien crezca creyendo que en Manchester la gente vivía tranquila hasta que Gray decidió de una vez por todas publicar “Babylon” y la magnífica colección de canciones que guardaba en la funda de su acústica… Sin embargo, resulta bochornoso asomarse a la realidad de que este era el quinto disco de quien grababa temas en su propia casa con las ventanas abiertas listos y empaquetaditos para ser distribuidos por la primera discográfica con otros horizontes alternativos a los de “Blue” o “Five”…
“White ladder” (Warner, 2000) parece transmitir canción tras canción, poema tras poema, el desquite de un músico capaz de convertir el hastío y la broza en caricias para el corazón dispuesto a escuchar. Envolvente en la lírica, los primeros acordes de “Please forgive me” nos ponen en guardia con el torrente de emociones dispuestos a ser transmitidos de golpe.
A aquellas alturas del nuevo siglo andaba escuchando los primeros acordes del “Yellow” de los Coldplay. Me llegó aquel disco de UK, este “White ladder” con aquella portada difuminada: “Can’t tell the bottle from the mountain top. Now my hands are shaking but I just can’t stop…” Creo que no conseguí entender hasta la cuarta o quinta escucha lo que este disco me ha merecido con el paso del tiempo.
“Please forgive me”, “Babylon”, “My oh my”, “We’re not right”, “Nightblindness”, etc. Todas y cada una de las canciones que componen este canto al amor verdadero son magníficamente interpretadas por quien parece que hacerlo así es realmente fácil. La dulzura de su guitarra nos traslada a lugares mejores.
Es difícil decir quién ha podido rescatar a la música pop del vacío en el que comenzaba a caer tras la obcecación sonora de los Oasis, tras la soledad imaginativa que amenazaba con convertir a los U2 en los únicos capaces de sobrevivir a la creatividad musical, al aburguesamiento general que nos había llevado a pensar que la música de los 90 era obsoleta y que todo estaba inventado. Es difícil decidir quién y quién no contribuyó a transformar todo este desolador panorama, pero es cierto, justo y sincero decir que David Gray ha sido uno de estos titanes. No todo en la vida es hacer mucho ruido y, en verdad, muy pocas nueces… Además, siendo sinceros, en nuestro camino hacia el progreso ha habido muchas miradas al pasado (el rock clásico, los grandes artistas Folk, el Punk más trasgresor…), pero pocos han tenido el valor de hacerlo sin paracaídas y con los ojos puestos en dos nortes: uno mismo y la madurez musical. Sin mningún tipo de dudas, Gray ha sido uno de ellos.…




